MADRID, 4 Abr. (EDIZIONES) –
Existen diferencias anatómicas y biomecánicas entre las rodillas de las mujeres y las rodillas de los hombres. Una de las principales diferencias es que las mujeres suelen tener una pelvis más ancha, lo que provoca que sus piernas se angulen hacia afuera, generando un mayor ángulo en la alineación de las rodillas.
«Esta anatomía está asociada con un mayor riesgo de lesiones, como la rotura del ligamento cruzado anterior. Además, en promedio, las mujeres tienen menos masa muscular en las piernas y una mayor laxitud ligamentosa, lo que puede afectar la estabilidad articular. También presentan patrones de movimiento distintos, como una mayor tendencia a la pronación o a la flexión excesiva de las rodillas, lo que también puede influir en el riesgo de lesiones», subraya en una entrevista con Europa Press Infosalus el doctor Manuel Leyes, que es jefe de Servicio de Traumatología de Olympia Quirónsalud (Madrid).
Destaca este experto que, en el uso concreto de los tacones, éste puede tener un impacto negativo en las rodillas y en la biomecánica general del cuerpo. ¿Por qué? Resalta que los tacones elevados cambian la alineación natural del cuerpo al alterar la postura, el centro de gravedad de la persona se desplaza hacia adelante, lo que provoca que la pelvis se incline hacia delante y las rodillas tiendan a flexionarse más de lo normal para compensar este cambio.
«Esta flexión excesiva pone más presión sobre las articulaciones de la rodilla. El impacto al caminar con tacones también aumenta debido a que el pie no puede distribuir el peso de manera uniforme», advierte el experto.
¿COMO AFECTA LA MENOPAUSIA A LAS RODILLAS?
Mientras, en el caso de la menopausia, ésta dice que tiene un impacto importante en la salud de las rodillas debido a los cambios hormonales, especialmente a la disminución de estrógenos.
«El estrógeno influye en la salud del cartílago articular, ayudando a mantener su integridad y su capacidad para resistir el desgaste; además, tiene efectos antiinflamatorios, y juega un papel clave en el mantenimiento de la masa muscular y de la fuerza ósea», detalla el doctor Leyes.
Es por ello por lo que advierte de que en la menopausia aumenta el riesgo de artrosis de rodilla, de inflamación, así como de dolor articular, aparte de una disminución de la fuerza muscular.
También resalta este especialista de Olympia Quirónsalud, durante la menopausia, las mujeres tienden a ganar peso y a perder densidad ósea: «Esto puede hacer que los huesos se vuelvan más frágiles y susceptibles a fracturas».
Con ello, recuerda que la artrosis de rodilla es más común en las mujeres, especialmente después de la menopausia, debido a factores hormonales, anatómicos, de mayor laxitud ligamentosa, y fruto de una mayor predisposición al sobrepeso.
Mientras, indica que en el caso de los hombres, estos tienden a desarrollar artrosis de rodilla a una edad más temprana que las mujeres, especialmente si tienen un estilo de vida físicamente activo, o han sufrido lesiones articulares.
Por último, el es jefe de Servicio de Traumatología de Olympia Quirónsalud mantiene que las estadísticas indican que las mujeres tienen entre 3 y 4 veces más probabilidades de sufrir una rotura del ligamento cruzado anterior, en comparación con los hombres que practican los mismos deportes.
«Este riesgo mayor de lesión es debido a una combinación de factores anatómicos, hormonales y biomecánicos. Las fluctuaciones hormonales, especialmente durante la fase ovulatoria, pueden hacer que los ligamentos sean más vulnerables. También influyen los patrones de movimiento, como los aterrizajes con las rodillas más extendidas y juntas, y una menor fuerza muscular en los músculos que estabilizan la rodilla», concluye el doctor Leyes.
Agregar comentario